La crisis política que golpea a Javier Milei por el escándalo de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad no solo tiene ramificaciones políticas y judiciales: también empieza a moldear quién será el encargado de defenderlo en los tribunales. Todo apunta a que Francisco Oneto, abogado que ya trabajó en la defensa de Diego Spagnuolo y de Karina Milei, sería quien asuma la representación legal del presidente.(Podes leer: ¨Casanello le tiró el código penal por la cabeza a Milei¨)     El dato no es menor: Oneto fue el nexo jurídico en los momentos más críticos del caso, cuando Spagnuolo —ex titular de la ANDIS y hombre de confianza del oficialismo— filtró los audios que destaparon la red de retornos en la compra de medicamentos. Su cercanía con Karina Milei refuerza la idea de un blindaje judicial hecho a medida, donde las defensas se entrelazan en un círculo cerrado.   En ese esquema, Milei busca sostener un muro de contención frente a la Justicia, apostando a un abogado que conoce desde adentro cada detalle del entramado. Sin embargo, la jugada también expone al presidente: lejos de mostrar independencia, su defensa aparece ligada a los mismos nombres salpicados por las acusaciones.   El “reacomodamiento” de Oneto como defensor de Milei no es un movimiento técnico, es político. Y envía un mensaje inquietante: el presidente no confía en otra voz que no sea la de alguien que ya defendió a los principales implicados en el caso. En lugar de despegarse, se ata más fuerte a ese entramado.   Lo que queda claro es que Milei no está construyendo un paraguas judicial imparcial, sino un escudo de contención interna. La apuesta a Oneto muestra que el oficialismo no busca transparencia, sino blindaje. Y en ese reflejo se vuelve a ver la lógica que atraviesa todos los escándalos: la complicidad antes que la verdad, el encubrimiento antes que la rendición de cuentas.         Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P